Radio Africa – Barcelona

Las representaciones, identidades, luchas de “la mujer negra” han estado muy presentes en los espacios artísticos desde la segunda mitad del S.XX hasta la actualidad. Una lucha constante por definir y apropiarse de una identidad y un imaginario propio al margen de los referentes del colonizador, y de los estereotipos y prejuicios asociados al cuerpo negro.

Cuando se reduce al ser vivo a una cuestión de apariencia de piel y de color, el aspecto importa debido a la historia de racialización de los aspectos; el discurso sobre los cuerpos ha sido crucial para la construcción del racismo, en el que el concepto de gusto y de belleza está formado por una dominación occidental del mundo (lo que también se llama estética occidentalocéntrica), que se considera superior a formas estéticas de otras culturas. Hechos como el blanqueamiento de piel o el alisamiento de cabello, aparentemente banales, vienen marcados por esta hegemonía estética y tiene repercusiones importantes en la creación de las subjetividades y las múltiples identidades de la mujer negra.

Las que en primera instancia empezaron a reescribir la historia de la mujer negra y se preocuparon por cuestiones identitarias fueron las feministas negras. Las aportaciones de estas pensadoras han generado la creación de un pensamiento feminista negro, que cuestiona los cimientos del feminismo universalista construido sobre los restos de una supremacía racial.  Estas mujeres acudieron las entrañas del feminismo blanco contribuyendo de manera fundamental a que se produjese la interseccionalidad de las luchas sociales y raciales con la lucha antipatriarcal. Las afroamericanas Angela Davis, Audre Lorde o bell hooks fueron las pioneras en colocar al racismo en el epicentro de la desigualdad de las mujeres negras y abrieron la puerta a otros feminismos: los de la diáspora (en Latinoamérica y Europa). Sin obviar que a la vivencia de la esclavitud, vital en el feminismo negro estadounidense (muy representado por Kara Walker), las vecinas británicas negras incorporaron situaciones y/o vivencias del postcolonialiasmo, las migraciones y los desplazamientos, como un feminismo que representaba la vida negra en toda su amplitud, creatividad y complejidad.

Ni existe una cultura diaspórica (negra) homogénea, ni una mujer negra es igual que la otra, ya que esta no es un producto sino un devenir de herencias culturales, experiencias y de la propia historia del territorio donde habita. Sin embargo podemos encontrar una serie de aspectos comunes que tienen que ver con el color de piel y el poder racializado que actúa a través de los cuerpos. Muchas de estas cuestiones están plasmadas en el poema de Victoria Santa Cruz, “Me gritaron negra”.

“La negra” al igual que cualquier sujeto tiene un disfraz cargado de historia, es decir se configura en un lugar y en una época histórica determinada; y podemos decir que las condiciones de socialización de Victoria no eran las mismas que las de una mujer negra contemporánea que vive en España, aunque compartan un orden histórico-social similar (la esclavitud, el colonialismos, el racismo…) por su negritud y feminidad, y condición de mujer en la diáspora, con la particularidad que una es fruto de la esclavitud y la otra de las migraciones modernas. En cualquier caso como se ha comentando anteriormente la mujer negra es un devenir y no un producto.

 

“Me gritaron negra”

Tenía siete años apenas, apenas siete años,
¡Que siete años!
¡No llegaba a cinco siquiera!

De pronto unas voces en la calle
me gritaron ¡Negra!
¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!

“¿Soy acaso negra?” – me dije ¡SÍ! “¿Qué cosa es ser negra?” ¡Negra!
Y yo no sabía la triste verdad que aquello escondía.¡ Negra!
Y me sentí negra, ¡Negra!
Como ellos decían ¡Negra!
Y retrocedí ¡Negra!
Como ellos querían ¡Negra!
Y odié mis cabellos y mis labios gruesos y miré apenada mi carne tostada
Y retrocedí ¡Negra!
Y retrocedí…
¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!
¡Negra! ¡Negra! ¡Neeegra!
¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!
¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!

Y pasaba el tiempo,
y siempre amargada
Seguía llevando a mi espalda mi pesada carga

¡Y cómo pesaba! …
Me alacié el cabello,
me polveé la cara,
y entre mis cabellos siempre resonaba la misma palabra

¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Neeegra!
Hasta que un día que retrocedía, retrocedía y que iba a caer ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!

¿Y qué?

¿Y qué? ¡Negra! Sí ¡Negra!
Soy ¡Negra! Negra ¡Negra! Negra soy

¡Negra! Sí
¡Negra! Soy
¡Negra! Negra
¡Negra! Negra soy
De hoy en adelante no quiero laciar mi cabello

No quiero
Y voy a reírme de aquellos,
que por evitar – según ellos –
que por evitarnos algún sinsabor Llaman a los negros gente de color ¡Y de qué color! NEGRO
¡Y qué lindo suena! NEGRO
¡Y qué ritmo tiene!
NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO
Al fin
Al fin comprendí AL FIN
Ya no retrocedo AL FIN
Y avanzo segura AL FIN
Avanzo y espero AL FIN
Y bendigo al cielo porque quiso Dios que negro azabache fuese mi color Y ya comprendí AL FIN
Ya tengo la llave
NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO
¡Negra soy!

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