Algo parecido me pasó con el cantante sudafricano Lucky Dube y con Miriam Makeba. También con muchos artistas jamaicanos (mis reyes de los poster) que escucho desde que tenía 12 años (hoy tengo 37). Forman parte de la vida de uno y se les coge un cariño a veces exagerado. Toda la razón del mundo cuando dices que antiguamente era una odisea acceder a “música negra” (yo también pongo comillas).
PD: después de unos meses siguiendo tu blog ya tocaba comentar algo.
Qué pena tan grande. Tanto talento desperdiciado por las drogas y la mala vida. Siempre será muy grande, su voz sí que querá inmortalizada. Un abrazo, Tania.
Sí, me cuesta imaginar el calvario en que se metió y acabo con ella. No sé, que extraña que es la vida… unos con todo y la desperdician, y otros con nada y luchan por ella como si fuera lo único que tuvieran! Un beso,
Tania
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