Tania Adam - Barcelona

Conocí a Kampire y al festival Nyege Nyege hace dos años, el 2018. Lo recuerdo como el año de la fiebre africana, parecía que el mundo hubiera descubierto el África urbana y contemporánea en ese momento. Ese fue el año que Nigeria triunfaba con su camiseta en el Mundial y el afrobeats se convertía en un fenómeno global. Ese verano, Diplo presentó un showcase especial en el Sónar Village con sus proyectos (africanos) favoritos: el dúo sudafricano de G’qom, Distruction Boyz; el cantante de afrobeats nigeriano Mr. Eazi y la DJ Kampire de Uganda.

El Sonar presentaba a Kampire en su comunicación como la Madonna bantú. Me llamó la atención el nombre, pero nunca supe si ese nombre era la fantasía del festival o si ella se hacía llamar así. No obstante, tengo que reconocer que cuando apareció en los estudios de Radio Africa beteve con su vestido de wax print de tonalidades azules, granates y amarillas a juego con sus trenzas azules recogidas en un moño alto, algo tenía de esa Madonna que tanto me gustaba cuando tenía diez años. Kampire vino con música de Yvonne Chaka Chaka, Rey Sapienz, Etat Major, Cumamo Bivalemo y Nairobi Mombas. Una selección ecléctica llena de buenas vibraciones electrónicas y de música popular muy alejadas del worldmusic, del house o de los sonidos africanos que acostumbraban a llegar a Europa. Era lo más sugerente que había escuchado en mucho tiempo. Así que el viernes 15, de ese 2018, me planté en el Sónar Village para escucharla, y tengo que decir que fue de lo mejor que sonó esa tarde en toda la Fira.

El Nyege Nyege es uno de esos festivales peculiares que solo pueden existir en países como Uganda. El 2017 fue nombrado entre los 30 principales festivales nuevos del mundo y es, sin lugar a dudas, uno de los mejores de música que existen en África. Su forma de concebir la música respira la filosofía de la comunidad y la colectividad de la música africana; acerca a ritmos gengetone, amapiano, a sonidos como kuduro, kwaito, blues Tuareg, sintetizadores cósmicos de Níger, tecnología árabe, bajos marroquíes, soukous… con toda naturalidad, no como un constructo de “música africana”.

El Nyege Nyege con su filosofía comunitaria no ha parado de crecer, en apenas 5 años se ha conseguido colocar como festival de referencia de la vanguardia musical africana y reconocido por muchos músicos y programadores a nivel internacional. En medio de este apoteósico crecimiento se topa con la pandemia mundial y, al igual que muchos festivales, se tiene que parar a pensar. Finalmente ha decidido que esta edición tendrá lugar del 3 al 7 de diciembre y que será básicamente virtual. Les entrevistamos para que nos hablen  del interesante el proceso de programación y virtualización que han llevado a cabo en los últimos meses. Además, en esta edición que la imagen es el puño de resistencia, solidaridad y lucha responde aún mejor a la filosofía de este festival  en el que volveremos a ver al colectivo barcelonés Jokkoo.

 

Nyege Nyege Tapes

 

¿Cuándo y cómo surgió el colectivo Nyege Nyege?

Comenzó sobre el 2014, hacíamos unas fiestas gratuitas los miércoles en una parte de Kampala llamada Bunga. Había proyecciones de películas, jam sessions, dj sets, cypers y gente pasando el rato en una atmósfera amistosa, ahí se fue creando el sentido de comunidad, e hizo todo lo demás floreciera.

 

¿Está presente la tradición musical africana en su filosofía? 

Las tradiciones musicales africanas están siempre presentes en nuestra comprensión de la música, y en la de mucha música contemporánea de todo el mundo, ya sea salsa, reggae, footwork y muchos más géneros contemporáneos.

 

¿Puede definirse el Nyege Nyege como un festival de música electrónica africana? ¿Está el concepto de afrofuturismo presente en el festival?

Es un festival de música y artes, la gente lo etiquetó como electrónico porque tiene un espacio único que presenta música electrónica de todo tipo, pero si uno se sumerge en el programa verá que va mucho más allá, incluyendo una constante apreciación de la música tradicional. El afrofuturismo definitivamente está presente, pero el término ha sido sobreutilizado y casi mercantilizado, así que tratamos de vivirlo y experimentar con lo que ese concepto significa en lugar de mencionarlo en el programa como tal, cada uno tiene su propia idea al respecto.

 

 

¿En qué consiste la digitalización de un festival como Nyege Nyege, donde la experiencia física y la presencia de los cuerpos son importantes para los asistentes?

Los ugandeses odian la idea de un Nyege Nyege digital porque nuestro festival se trata de bailar juntos y sudar hasta el amanecer, pero hemos tenido que cuestionar el significado de esa fisicalidad, y expandirlo más allá de la interacción directa con una multitud y artistas, y pensar en una fisicalidad de estar con amigos disfrutando de un espectáculo desde casa. No es una cosa u otra, un festival puede ser presentado a través de medios digitales, y ser consumido de una manera muy física, ya sea bailando o estando con amigos por ejemplo.

 

¿Cómo describiría la experiencia digital que propone en esta edición? Y, ¿cómo se trasladan las etapas y la separación de los espacios al mundo virtual?

Sinceramente, recuerda mucho al festival con una comisariato global, pero su enfoque sigue siendo una labor bricolaje, por lo que seguro que habrá un cierto caos. Algunos colectivos han tardado 5 meses en producir el contenido, otros tienen como 25 actos como el colectivo SHRAP en Kenia, algunos contenidos son muy largos como el de un maestro arpista gabonés haciendo un arpa desde el principio hasta el final (4 horas de duración). Los artistas de performance de Kinshasa y el colectivo KINACT tienen actuaciones cortas pero extremadamente poderosas en las calles de Kinshasa. Michelange Quay dirigirá una sesión de hipnosis y habrá una fiesta en vivo el sábado en Johannesburgo comisariada por WEHEARTBEAT con artistas como Muzi y Red Robbyn. Podremos ver una fiesta en vivo en Berlín en Panke y desde Bruselas con Kiosk Radio con artistas realmente buenos, y una transmisión en vivo de Rinha Crew desde Goma. Habrá raves singeli en las playas de Dar es Salaam, fiestas denery en Santa Lucía y balani en Sanankoroba en Malí donde DJ Diaki ha organizado básicamente un festival. También iremos a fiestas en azoteas y galerías de arte, escucharemos a los narradores tradicionales de Uganda y al nominado al premio Grammy DJ Lag y muchos grandes nombres del underground.

 

 

Dj Marcelle presentará un programa muy especial que os teletransportará  temporalmente a Uganda. Don Zilla viajará por toda Uganda para conocer a los músicos tradicionales. En Kampala hay toda una subtrama en la que estaremos nosotros como DJs donde habrá menús especiales de comida, bebida, artistas de tatuajes y peluqueros en los hogares de la gente mientras ven unas 20h del contenido en la televisión nacional NBS. Y eso también es una locura, porque significa que más de 10 millones de personas estarán viendo el programa. Es un público que debemos tener en cuenta, por lo que hemos invitado a las mayores estrellas a actuar y muchas voces nuevas. También será una oportunidad para presentar la música tradicional en la televisión, pero no es sólo música, puesto que la superestrella keniana Mammito ha comisariado la línea más divertida de cómics. Habrá un baile africano por la mañana con diferentes equipos y un concurso de baile en línea, organizado por The Last Popper Crew en el Camerún, que ya ha recibido más de 200 propuestas.

Veremos una marioneta gigante que se está haciendo en África Central, espectáculos de reggae y programas de televisión de Never Normal Crew en los EE.UU. y de Leaving Living Dakota en Bruselas, dos colectivos realmente poderosos e inspiradores. Los brasileños Tormenta, que hicieron una película de terror, Dis Fig, colaborarán con bailarines de Kabuki en una magnífica instalación audiovisual. Tenemos muchos espectáculos asombrosos de AV, MSHR que han diseñado juegos para el festival, y luego mucha, mucha buena música, y un programa de cine en el que pasaremos documentales y películas extrañas.

 

 

La música estará por todas partes. La programación es rica, colorida y muy diversa en géneros (blues del desierto al techno, gengetoneamapiano, house…). La gente llegará a tener nuevas experiencias con la seguridad que requiere el momento sin perder la esencia del  “verdadero” festival. Esta es una gran celebración, donde todo el mundo viene, se divierte e interactúa con lo que otros han hecho a la vez que consigue una buena audiencia.

Es cierto que prevemos que va a ser caótico porque somos un equipo muy pequeño y no como particularmente expertos de la era digital, por suerte tenemos un capitán a bordo, Jepchumba, fundadora del African Digital Art, una artista y desarrolladora de conceptos digitales, que ha dirigido el desarrollo de la página web que usaremos para el festival mientras intentamos y pensamos continuamente en modelos híbridos.

 

La idea de los colectivos es importante para vosotros. En la música la organización colectiva no es muy común, sino más bien una forma de organización del mundo del arte. Eso me hace pensar que la música electrónica trasciende de la escena más tradicional ¿es así? 

La gente a veces ve a los colectivos como algo cerrado, con reglas, enfoques o una visión específica, pero nuestro colectivo es un poco diferente en el sentido de que promueve la libertad total con todo acceso para desarrollar cualquier visión, es un laboratorio donde todo el mundo es bienvenido. En ese sentido tenemos una cultura que nos une como comunidad, y hace movernos más fuerte juntos, además desde el punto de vista económico tiene mucho sentido disponer una casa que pueda acoger hasta veinte artistas y un estudio disponible las 24 horas del día. La convivencia es igualmente importante, y desde el punto de vista musical es muy interesante ya que todos influyen en todos, conscientemente o no, porque la gente viene con direcciones y enfoques musicales muy diferentes.

 

En la programación priorizáis los colectivos ¿El hecho de hacer un festival virtual os ha permitido incluir más colectivos?

La selección ha sido compleja. Finalmente hemos optado por seleccionar algunos artistas de nuestro programa y dejar que otros también lo hicieran con su propio gusto e interés. Así que hemos invitado a los curadores, sellos, programadores, festivales y colectivos artísticos a presentar sus propuestas bajo un presupuesto. Este ha sido el ingrediente esencial del festival de este año. Es por supuesto un esfuerzo totalmente conjunto en el que unos 500 artistas trabajaron durante seis meses, por lo que va a ser muy divertido ver lo que todo el mundo ha hecho. También creemos que es una forma de difundir el impacto de lo que podemos ofrecer, porque los colectivos ya están haciendo ese trabajo sobre el terreno y llegan a mucha gente, así que será genial apoyar eso.

 

¿Cuántos colectivos africanos y de la diáspora estáis programando? 

Hay 46 colectivos involucrados.

 

¿Cómo dialogan vuestro sello musical, Nyege Nyege Tapes, y el festival?

Tanto el sello como el festival sirven para promover, de alguna manera, la música alternativa/underground del continente, pero el festival también es una gran celebración y musicalmente tiene un espectro mucho más amplio, mientras que el sello se centra en un tipo más específico de música que podría calificarse como no convencional.

 

¿Qué destacarías de esta edición?

Hemos creado un espacio, al igual que el festival, donde cualquier cosa puede suceder, y ese espacio incluye donde está la gente cuando ve o escucha el programa, con o sin Internet… Pero tenemos una asombrosa ceremonia de apertura de alto secreto con uno de nuestros Djs favoritos, que se abrirá con un documental realizado por un colectivo indio llamado WVLGTH y su fundadora Aneesha Kotwani, que vino al festival el año pasado y realizó este corto documental sobre sus impresiones, y lo mostrará antes de la ceremonia sorpresa…

 

© NyegeNyege2019

 

© NyegeNyege2019

 

 

© NyegeNyege2019

 

 

 

Más información: web | instagram  | bandcamp |  youtube | twitter

 

 

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