Tania Adam para Blogs El Pais “Africa no es un País” |

Esta película nos relata historias poco comunes que muestran una cara creativa, rara y un tanto excéntrica del continente.

¿Se imaginan un fin de semana en Congo con un sapeur, un hiphopero y un luchador de catch africano (lucha libre)? Surrealismo aparte, esto lo han hecho realidad los catalanes Enric Bach y Adrià Monés en el documental Dimanche à Brazzaville, donde reúnen a tres de estos personajes singulares que nos cuentan cómo viven, de qué trabajan y cuáles son sus aspiraciones en la vida.

Brazaville, con 1,5 millones de habitantes, es la capital y la ciudad más importante de la República del Congo. Situada a orillas del río Congo vive a la sombra de Kinshasa, capital de R.D. del Congo, una megalópolis con diez millones de habitantes que se encuentra al otro lado del río y nutre económica y culturalmente a la pequeña Brazzaville. La ciudad verde que acogió a Charles de Gaulle cuando era la capital la “Francia libre”, ha dejado de serlo para convertirse en el “Brazzaville basurero” y gran desconocida para muchos.

Comparte con su vecina Kinshasa el patrimonio de la S.A.P.E. (Societe des Ambianceurs et des Personnes Elegantes), el catch africano y el hiphop. Asuntos atractivos para seres curiosos, como Enric y Adrià, que ávidos de ofrecer una imagen diferente del continente cogieron sus bártulos rumbo al Congo: “Queríamos mostrar el África urbana, que no sale tanto en los medios occidentales, desde una óptica no paternalista que repitiera los discursos de siempre. La ciudad era el punto de partida; nos daba juego porque nos permitía dejar patente que pese a las diferencias de recursos e infraestructuras la vida urbana puede ser parecida en cualquier lado”.

Estos exploradores tenían claro que iban a contar historias con gancho que retratasen la vida de tres personajes un domingo cualquiera, el día festivo por excelencia. Pero al hacer las maletas no sabían que ese domingo se convertiría en un fin de semana y que se iban a encontrar con el locutor de radio Carlos La Menace; con Yves Saint Laurent (amante de la moda, presidente y fundador de la République de la Sape France Libre); el peculiar rapero Chériff Bakala (que mezcla ‘hip hop’ con ‘folk’ congoleño), y con el campeón de lucha libre de Brazaville, Palmas Yaya. Tampoco sabían que conocerían mejor Brazzaville que muchos expatriados que llevan años instalados allí y que a las doce horas de aterrizar se encontraría en medio de un combate de catch donde ellos serían los “mundele” (blancos) y la atracción del evento.

Yves Saint Laurent, en realidad se llama Ngatsongo Yves François, como todo los sapeurs tiene sobrenombre. Es un funcionario que ha escogido la elegancia como forma de vida y como seña de identidad. La S.A.P.E es una de las manifestaciones congoleñas más conocidas en el mundo por su extravagancia. Ser sapeur significa vivir con alegría y dignidad, saber hablar, no tomar drogas, rechazar todo tipo de violencia… Y cumplir otra serie de reglas estéticas como tener un look propio, no combinar más de tres colores, llevar ciertos trajes… Ser un buen sapeur no es fácil entre otras cosas porque resulta muy costoso y está muy por encima del poder adquisitivo de muchos congoleños. Por esa razón y tal como comenta Enric, tiene sus detractores en una sociedad que considera que dejar de comer para poder ir bien vestido no es un buen valor.

Malanda Jean Brice aka Palmas Yaya es el campeón de lucha libre africana en Brazzaville. Tiene que defender su título en la Interpool, un campeonato donde se enfrentan luchadores de Brazzaville y Kinshasa. El wrestling, catch africano o lucha libre africana es un deporte muy popular en Congo similar a la lucha americana, pero introduce en el combate el fetiche y las “tradiciones mágicas” a través de polvos, hechizos, serpientes o transformaciones de los luchadores en zombis… Todo un espectáculo.

Bakala Martin Net, cuando reivindica una mejor sociedad a través del hip hop y folk congoleño, se convierte en Cheriff Bakala. Tiene la suerte de grabar su primer disco en una ciudad donde la industria musical es inexistente y apenas hay salidas culturales más allá del Institut Fraçais du Congo. Enric y Adrià, comentan que la gente de Brazaville se nutre culturalmente de Kinshasa y que el acceso a la cultura contemporánea es limitado para la mayoría de la población: “A pesar de que las conexiones a internet son escasas y lentas, y de que hay pocas oportunidades y financiación, se puede respirar la creatividad. Los trabajos artísticos y las ideas no están contaminadas, lo que permite a la gente mostrar una mirada auténtica. Nosotros podemos aportar técnicas pero creo que no debamos ir allá a dar lecciones de cómo se tienen que hacer las cosas”.

Comentarios

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  1. soungourouba@hotmail.com'
    Fran / 2 abr 2012 2:14 #

    ¿Sabes de alguna página que lo tenga entero? De ese país sólo conozco a un músico (Bingui Jaa Jammy) y a un escritor (Alain Mabanckou). Del país vecino alguito más pero tampoco mucho. Eso sí, hace nada vi un documental de un grupo de Kinshasha que me gustó muchísimo. Te dejo el trailer http://www.youtube.com/watch?v=qJX2GdYr054

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