Raquel Villar – Pérez. Londres | Para aquellos que somos admiradores del arte contemporáneo africano, es muy difícil encontrar espacios de exposición que muestren el trabajo más actual y vanguardista de artistas viviendo en el continente y en su diáspora. En España, sólo dos galerías de arte lo hacen de manera regular: Out of Africa en Sitges y Kalao en Bilbao.

En su artículo para Guinguinbali  Pobre del artista africano que no sea suficientemente ‘africano’ publicado en junio de 2010, Tania Adam hizo un desglose de las exposiciones de arte africano que habían tenido lugar en el CCCB de la ciudad condal, siendo la última en 2009. El Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM) en Las Palmas de Gran Canaria, expuso arte contemporáneo africano en 2006,  Olvida quien soy, CAAM, comisariada por Elvira Dyangani Ose y en 2010, Meschac Gaba. Museo de Arte Contemporáneo Africano. Así pues, hace más de 5 años que no se había expuesto arte contemporáneo del continente africano en ninguno de los museos más importantes de España. Por esta época, yo había terminado mi formación en Bellas Artes, en la cuál había entrado en contacto con la diversidad plástica del continente vecino y mi afán por aprender y aprehender el arte africano contemporáneo, me llevó a Londres.

Sin embargo, en los últimos meses, las tendencias artísticas más vanguardistas producidas en África y en su diáspora, han regresado a las salas de exposiciones españolas, poniéndose  al alcance de todo aquel amante del arte producido fuera de las corrientes globales, y que cuestiona no sólo sus diferentes realidades, sino que además desmantela los estereotipos artísticos y estéticos generados y legitimados en occidente. Así pues, como española en el exilio por motivos formativos, especializándome en arte africano contemporáneo, no podía faltar a la cita. Por un lado, este fin de semana el Guggenheim de Bilbao ha clausurado la exposición ‘Making Africa: un continente de diseño contemporáneo’ inaugurada el pasado 30 de octubre y por la que han pasado más de 200.000 visitantes. Por otro lado, desde el 30 de enero, el MUSAC de León, acoge el trabajo de una veintena de artistas mujeres de origen africano bajo el título El iris de Lucy. Debido a la doble negación a la que todavía les somete el mundo del arte a las artistas africanas: por ser mujeres y negras, quiero hablar en este espacio de la exposición del MUSAC.

En palabras de su comisario, el recién nombrado director del CAAM, Orlando Britto Jinorio, la exposición El iris de Lucy ‘pretende recuperar a Lucy su auténtica mirada’. Lucy, es el nombre con el que se bautizó a la homínido hembra encontrada en Etiopía en 1974, por los antropólogos estadounidenses Donald Johanson y Tom Gray. Estaban escuchando el éxito de los Beatles Lucy in The Sky With Diamonds en el momento del hallazgo y ‘decidieron sustraer cualquier relación con su contexto al bautizarla con un nombre occidental’. En palabras de Britto Jinorio: representa la clásica actitud colonial dominante donde eran incapaces de ponerle un nombre que fuera relacionado con alguna mujer relevante del contexto africano, etíope en este caso’. De hecho, los etíopes renombraron a Lucy con un nombre local, Dinknesh que significa ‘eres maravillosa’.  Así pues, la construcción metafórica del nombre de la exposición, ‘pretende que a partir de la mirada de estas mujeres artistas contemporáneas, Lucy recupere su auténtica mirada’.

Los trabajos de las artistas participantes abordan cuestiones como la  visibilidad e invisibilidad de la mujer en África, la mirada exotizante a la que se somete al continente desde el mundo occidental incluso a día de hoy, también denuncian los contextos represivos en los que se encuentra la mujer sobre todo vinculados a contextos donde prevalece el Islam, o la destrucción del territorio debido principalmente a la especulación ejercida por grandes corporaciones y que suponen un gran peligro medioambiental, y también cuestiones más íntimas como la raza, el cuerpo y el amor.

Una de los trabajos que llamó más mi atención es Super Oum de la artista marroquí afincada en París, Fatima Mazmouz. En su trabajo, la artista, aborda cuestiones de identidad, enfrentándose a su ‘marroquinidad’ y su condición de mujer y los estereotipos que esto supone. En Super Oum, decide usar su propio embarazo como pieza artística. Mazmouz considera que su cuerpo es un espacio performativo vinculado a su propia existencia; al usar su cuerpo en proceso de gestación, pone en cuestión ideas de feminidad, desnudez e Islam. En una entrevista publicada  en Lemag.ma, la marroquí reconoce que ‘el cuerpo es un medio extraordinario’ y que el uso de su cuerpo, supone una acción política y cívica, ‘especialmente en sociedades en las que la pertenencia a un colectivo social no te permite el disfrute de tu propio cuerpo’.

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La sudafricana Tracey Rose usa diferentes medios artísticos para analizar los diferentes estereotipos impuestos sobre los africanos, sobre las mujeres y sobre las mujeres africanas, así como, las diferencias culturales, económicas y políticas que marcan el mundo contemporáneo, y en Sudáfrica en particular después del Apartheid. Su pieza The Kiss (El Beso) se erige impresionante hacia el final de la segunda sala de la exposición. La pieza recuerda a la escultura de El Beso de Rodin, en la que una pareja, un hombre y una mujer sentada sobre sus rodillas, se funden en un beso. En este caso, el hombre es negro y la mujer es blanca. Si por un lado, la obra denuncia el modo en que los sujetos de raza negra han sido representados a lo largo de una  historia del arte ‘blanqueada’, por otro, Rose genera un paradójico juego de identidades, ya que la mujer es ella misma, una mujer africana, blanca, desestabilizando ideas preconcebidas sobre origen y raza.

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The Kiss

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Venus Bartmaan

He tenido la suerte de admirar en diferentes ocasiones los collages de la keniata Wangechi Mutu, y también encuentra su espacio dentro del proyecto de comisariado de Britto Jinorio. Mutu construye escenas oníricas a partir de materiales encontrados, recortes de revistas e imágenes pintadas. A través de ellas, la artista aborda cuestiones de género, colonialismo, el consumo, y la exotización del cuerpo de la mujer africana dentro del contexto global. Para ello, Wangechi hace uso de las tradiciones africanas, la política racial, la cultural popular industrializada occidental, la moda y la pornografía.

Historical Romance

Yo Mama

De entre las 30 piezas artísticas expuestas, he destacado a tres a modo de restrictiva y posiblemente injusta pincelada, pero es mi pincelada subjetiva. Os animo a que hagáis una escapada de fin de semana a León, ya que la exposición se podrá visitar hasta el 12 de junio y cuenta con una muestra de cine de películas dirigidas por mujeres africanas. Justamente en una de las salas contiguas a la exposición El iris de Lucy, hay una exposición retrospectiva de la artista francesa Gina Pane. Una de las obras destacadas se titula África oscura – partición por una angustia, con esta obra, Pane llamaba la atención sobre “la importancia de mantener una actitud aperturista hacia otras culturas”. Irónicamente, me dio la sensación al leerlo, de que en España estamos asistiendo a una (re-)apertura hacia otras culturas, y quién sabe, quizá mis escapadas a España para ver arte africano contemporáneo, un día se conviertan en permanencia…

Turquoise realm ©Mwangi Hutter

Caroline Motsoaledi ©Sue Willimason_

Figure Oubliée Kahena ©Amina Zoubir

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