Raquel Villar-Pérez – Londres | Publicado el 29 de abril de 2016

Hace unos meses y a través de las redes sociales, Radio Africa destacaba la obra Venus Baartman de la artista sudafricana Tracey Rose, quién participa en la exposición El Iris de Lucy del MUSAC y sobre la que escribí en su momento. Ese post me supuso una especie de retroceso en el tiempo, hasta llegar al día en que me empecé a interesar e investigar la historia de Sara Baartman, Saartjie Baartman o Venus Hottentote, como se la ha popularizado después. De ahí, me pregunté cuánta gente, tanto africanistas como no, podrían saber quién había sido Baartman.

Sara Baartman, nacida en 1789, fue una mujer de la tribu Khoikhoi que trabajaba como esclava doméstica para colonos holandeses, quienes le cambiaron el nombre a su versión neerlandesa, ‘Saartjie’. En 1810, los mercantes ingleses William Dunlop y Hendrik Cezar, aprovechándose de su situación de analfabeta, le ofrecieron firmar un contrato por el cuál Sara trabajaría como sirvienta doméstica y además formaría parte de unos espectáculos de entretenimiento. Las evidentes diferencias fisionómicas de la sudafricana en el contexto europeo supusieron una fuente de ingresos para los colonos ingleses que la exhibían, no sólo como un trofeo exótico, sino también como un ser raro y anormal, y por lo tanto inferior.

Pese a las campañas para la abolición de la esclavitud que estaban teniendo lugar en Europa, Sara fue vejada, maltratada y violada. En 1814, fue llevada a París y vendida al showman Reaux, quien la rebautizó, por tercera vez, como ‘Venus Hottentote’. Tras “domesticarla”, la exhibió prácticamente desnuda, junto a animales de circo dentro de una jaula, hasta que fue “rescatada” por George Cuvier, un científico interesado en estudiar especímenes raros. Tras un año de investigación, los científicos concluyeron que Sara era una especie mezcla de animal y humano, lo cual reforzó la idea de que los africanos son seres extremadamente sexuales y una raza inferior.

Ayana V. Jackson _ Archival 00© Mail&Guardian – Obra de Ayana V. Jackson

Poco después de eso, Sara murió, y su cuerpo fue expuesto en el Museo del Hombre de París. Sudáfrica emprendió una batalla por recuperar el cuerpo de Sara cuando Nelson Mandela subió al poder en 1974. No fue hasta el año 2002 que el hiper-expuesto cuerpo de Sara Baartman fue trasladado y enterrado en la tierra que la vio nacer.

Así la ‘Venus Hottentote’ se ha convertido en el símbolo de la lucha feminista y anticolonialista africana: pasó de ser pormenorizada y abusada, a ser ensalzada, glorificada y santificada. Muchas artistas la han usado como referente para sus trabajos de carácter feminista y anticolonial. En homenaje, esta es una selección de los diferentes love-affairs que Sara ha mantenido con el mundo del arte:

La también sudafricana Senzeni Marasela participa en la construcción de la historia de las mujeres negras a través de su trabajo artístico. Con su proyecto Redressing Sarah Baartman, Senzeni recupera la traumática vida de Sara para denunciar el doble patriarcado al que se somete a la mujer negra: el negro y el blanco colonial. 

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Senzeni_2© Africanah – Obras de Senzeni Marasela

En la misma línea, la jamaicana Reneé Cox se autofotografió desnuda y cubierta con unos desmesurados pechos y nalgas protésicas. Con este trabajo, pretende denunciar la hipersexualización del cuerpo de la mujer afroamericana, en el que permanece prisionera.

Renee Cox _ Hot-en-tot© Obra de Reneé Cox

Ayana V. Jackson tomó como punto de partida el concepto de exposición del cuerpo desnudo de Sara para su proyecto Archival Impulse & Poverty Pornography, en el que ella misma se expone como forma de espectáculo frente a la mirada blanca colonial.

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Ayana_2© Mail&Guardian

Por último, la actriz sudafricana Thola Antamu usó el teatro como instrumento para contar la historia antes silenciada de Sara Baartman. En Exhibit-S: Ode to Saartjie Baartman by a black South African woman reinterpreta el dolor y la vejación por la que pasó Sara, a la vez que critica la objetivización e hipersexualización a la que se sigue sometiendo a la mujer africana hoy en día.

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Portfolio_Image-1© Christopher Clark – Obra de Thola Antamu

+ Raquel Villar-Pérez es investigadora cultural y artista visual. Su investigación se centra en la producción artística y cinematográfica de mujeres africanas y de la diáspora latinoamericana, y en los diálogos temáticos y estéticos que se establecen entre un lado y otro del Atlántico. Celebra la africanidad a través de la fotografía y el cine-documental. Por eso establece colaboraciones con entidades dentro y fuera del continente.

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