Tania Adam – Barcelona | Me he permitido el lujo de inventar una nueva generación, la generación S, la de la era de los selfies, una clase transversal a la X, Y y Z, que promueve la cultura del autorretrato. Esta creación no tiene pretensiones sociológicas ni base científica. También la podría haber llamado la generación del palo o ¡qué palo de generación! Pero entiendo que alguien se puede sentir ofendido. Lejos de ofender a nadie, sólo observo mi realidad como una ciudadana más y lo comparto. Y hoy me parece interesante compartir algunas reflexiones sobre este fenómeno global, que para mi ha creado una estirpe que pone de manifiesto nuestras desigualdades sociales.

Los selfies llevan cientos de años rulando por el mundo, empezaron con los autorretratos pictóricos para entrar en auge tras la invención de la cámara fotográfica. Mucho ha llovido desde los primeros retratos fotográficos, que tenían una base mucha más artística, a los populares selfies de Kim Kardashian que invocan un gran narcisismo social. Los teléfonos de última generación y la capacidad de circulación inmediata de la información han posibilitado la expansión del imperialismo selfieniano. Un espejo controlado del “yo” que permite la creación del imaginario deseado donde nadan vanidades y egos que se ven reforzadas por los likes, todo un cocktail de ingredientes que conforman la autoestima y personalidad de la generación S.

El debate y las críticas a esta manera de expresión social no son pocas. Pero como todo en esta vida, no es el hecho en si mismo sino el uso que se hace de las cosas. Personalmente no me considero una selfieniana, aunque los hago alguna vez – ayer mismo colgué un par en mi perfil de Facebook-, y me resulta incómodo el abuso de la autofoto, creo que el tiempo invertido detrás de cada instantánea se puede usar en cosas más interesantes. Pero esta es una visión personal, al final cada uno hace lo que quiere con su tiempo. Sin embargo lo sí que me parece muy interesante es que esta práctica permita a las personas contar su propia historia, lo que posibilita mostrar otras realidades, otros mundos, otras formas de vivir la vida. Es aquí donde veo una gran oportunidad para descentralizar, al menos a nivel comunicativo, este mundo eurocéntrico.

Harry Hook portrait

© Harry Cook

Por otro lado, cuando hablamos de los selfies nos centramos en la psicología de la acción pero pasamos por alto las herramientas para su creación, es decir el acceso a las tecnologías de la información y comunicación. Miremos por un momento al continente africano, si navegamos por las redes podremos comprobar que el fenómeno ha llegado. Pero si miramos un poco más veremos en seguida que existe una brecha tecnológica que hace que los selfies formen de algunos privilegiados, aquellos que tienen acceso a la tecnología. A pesar de las cifras en auge: la mitad de la población urbana está conecta, existe aumento exponencial de los smartphones, las conexiones de móviles superan las conexiones fijas… gran parte de la población no está conectada. Es decir que la cultura de los selfies se escapa totalmente de la mayoría, es para unos pocos privilegiados que pueden contar su historia de primera mano. Los otros no tienen ese placer. Por ello creo que es otra manera más de poner de manifiesto las desigualdades sociales.

Y por último, más allá del acceso a las herramientas hay otro tema que me atrae en especial, y es el de la gestión de los selfies en culturas menos antropocéntricas. Hay quienes proponen que el autorretrato es un fenómeno meramente occidental que mira al ser humano como centro del universo. Ante esta sugerencia me pregunto como evolucionaría esta cultura en sociedades donde los valores son más comunitarios que individuales. Quizás los selfies no serían tanto del “yo” sino del “nosotros”. Realmente es una incógnita porque todavía no se puede valorar el fenómeno a nivel social precisamente por la falta de acceso. Tendremos que esperar unos cuantos años para valorarlo.

Comentarios

One Comment Radio Africa

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  1. Radio Africa Magazine » Samuel Fosso y Loza Maléhombo, la (r)evolución del selfie / 25 jun 2015 9:30 #

    […] ridículos que resultan a ojos ajenos: estoy hablando del palo selfie y de la llamada últimamente selfie culture. Como siempre parece que es algo totalmente nuevo, que acaba de ocurrir y que hasta ahora no había […]

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