Tania Adam – Barcelona | Me atrevería a decir que diciembre es el mes más absurdo del año. Es un mes donde en realidad no pasa nada; el frío y la lluvia vienen para quedarse y todo es tan previsible que hasta resulta aburrido. Los días de diciembre sirven para recordar los 330 días anteriores y para imaginar los 365 días siguientes. En el presente solo impera el consumo.

Caminando por Fontanella, la calle que desemboca en la barcelonesa Plaza Catalunya, veo los excesos que incitan al gasto: en las luces que inundan las vías, en las tiendas y en todo aquello que se ofrezca a ser decorado. Al llegar a la plaza escucho música excesivamente alta, busco sin éxito a la banda, agudizo un poco más el oído y este me guía hasta unos altavoces estratégicamente colocados en la fachada de unos grandes almacenes. Suenan canciones que nos trasladan al frío, a la nieve y a los trineos de Papá Noel, Santa Claus (o como guste llamarle), que hábilmente nos recuerdan que ahora “toca comprar”. Las señales son evidentes: la Navidad ha vuelto y con ella el final del año. Es inevitable tener la sensación de dejavú y pensar “¡Qué pereza!”. Y año tras año me digo: “¡Siempre pasa lo mismo!”. Pero en realidad no es lo mismo; este año no es el anterior, ni el otro, ni el de más allá… Nosotros tampoco somos las mismas personas… Es evidente que la vida cambia, pero no la Navidad y los rituales del mes de diciembre.

De norte a sur y de este a oeste, todos participamos en esta gran orgía consumista. Poco se puede hacer si no te gusta el espectáculo, la única escapatoria es resguardarse y observar intentando participar lo mínimo posible en esta bacanal que invade al planeta. No deja de ser sorprendente ver como, por ejemplo, en un lugar como Maputo (mi ciudad natal), donde en esta época la humedad y sol se conjuran para dejarte en inmóvil a más de 30ºC, las luces y las estampas de nieve consiguen impregnarlo todo del espíritu navideño consumista. Y el mensaje permanece invariable: “compra, come y derrocha”. En Mozambique sólo el 40% de la población practica el cristianismo, y sin embargo los habitantes de las principales ciudades – allí donde existen tiendas – sucumben a la “Navidad”. Entonces me es imposible no pensar: “¡vaya mérito el de Hollywood!”.

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© Maputo, 1983

En diciembre tampoco podemos escapar de los resúmenes anuales. Los medios se suman a subrayar “lo mejor y lo peor del año”; personajes, actos, deportes, música, las muertes… todo es susceptible de ser valorado y juzgado. La redes sociales son un festín de sumarios: “los imprescindibles de 2016”, “los que nos dejaron en el 2016”, “lo que tienes que saber del 2016 ”… y así hasta la saciedad. El mes nos depara un largo repertorio de lo que pasó, y nosotros desde Radio Africa queremos sumarnos para aportar lo nuestro, eso sí, sin puntuar ni juzgar a nadie. Más bien lo que haremos durante el mes de diciembre será sencillamente mirarnos un poco el ombligo; republicaremos los artículos de este año que acaba y que, de alguna manera, dicen algo de Radio Africa Magazine como medio y colectivo: artículos que invitan a la reflexión, al conocimiento, artículos atemporales que nos incitan a la curiosidad y nos hablan un poco más de aquello que intentamos transmitir. Una revisión del año mirando hacia adentro y no hacia afuera; recordando y dando lo mejor que hayamos hecho.

 

+Tania Adam (Maputo, 1979) | fundadora & editora-jefa. Gestora cultural, licenciada en Administración y Dirección de Empresas, está especializada en cultura contemporánea africana, inmigraciones e interculturalidad. Desarrolla proyectos culturales, de sensibilización y desarrollo relacionados con el continente africano y el fomento de las formas y prácticas culturales de procedencia no occidental. Seleccionando música, Tania es Safura. Contacto: tania@radioafricamagazine.com | @TaniaSafuraAdam

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