Clara Núñez – Barcelona |  Últimamente se dice que todo ha cambiado mucho en muy pocos años. Tenemos la impresión de que el tiempo se ha acelerado y que casi no podemos digerir cómo nos vamos transformando como especie, y en parte, es cierto. Pero como siempre, todo depende desde que perspectiva te lo mires y de algún modo, si vamos quitando capas encontramos que en muchas cosas seguimos siendo los mismos, y eso, en realidad y según cómo, puede resultar bastante consolador. O al menos, así me he sentido yo al pensar en el ser humano como creador y receptor de historias. Me he dicho: “¡Bueno! ¡Algo bello que siempre hemos hecho y que seguimos haciendo!” .

Y es que el arte de contar es tan antiguo como la propia humanidad; abarca todas las culturas, es algo que permanece. Ha sido la forma de comunicarnos la que simplemente ha ido cambiando según la propia evolución del tiempo: cuentos, poesías, fábulas, pinturas, novelas, fotografías y…cine. Ese es el tema que hoy nos ocupa: el cine, y más concretamente, cortos. La característica principal que diferencia un corto de un largometraje es precisamente la brevedad. Nada más y nada menos que la capacidad de síntesis, lo cual también es un arte en sí mismo, no porque estemos muy apresurados y no tengamos tiempo y por eso queramos acabar antes, si no porque la capacidad de síntesis tiene que ver con la capacidad de ir a la esencia de las cosas, de saber bien qué queremos decir y cómo lo vamos a decir…De la dificultad, en definitiva, de la sencillez. Pienso en Julio Cortázar y su definición de cuento como una esfera, como algo cerrado y circular que a la vez emana un aura fuera de sí mismo y que por eso permanece. ¿Y qué es un corto si no un cuento audiovisual?

África entera es famosa por sus cuentos, por sus leyendas tanto en cantidad como en calidad, así como por la capacidad de imaginación y narración de sus pueblos. Aunque durante mucho tiempo los africanos no pudieron poner en práctica estas habilidades a nivel cinematográfico debido al sometimiento que padecían, en cuanto tuvieron la oportunidad, de la mano de las independencias, empezaron a hacerlo con energía, estilo propio y sobre todo, con ganas, muchas ganas, de contar sus propias historias y decir ellos, por fin, quiénes eran.

Han pasado unos cuantos años desde que en 1957, el cineasta Paulin Vieyra Soumanou grabó junto a sus colegas estudiantes en París, lo que se considera el primer corto y film africano hecho por africanos: Afrique sur Seine, una narración sobre la vida de los negros en el París en aquella época. Desde entonces el circuito cinematográfico en África ha ido creciendo de manera exponencial, y hoy en día , abarca una historia que no podría explicarse en un artículo: no es lo mismo la cinematografía de los países del Magreb que los del continente al sur del Sáhara, por no hablar de las especiales circunstancias del cine sudafricano debido a la presencia del Apartheid hasta 1994…Existe un cine social, un cine documental, un cine experimental y un cine de masas comercial (parece que nadie se escapa de eso) que ostenta el gigante nigeriano, cada vez más gigante, llamado Nollywood…Las particularidades son infinitas dentro de un continente tan enorme, pero volviendo a las historias y al gusto de contarlas, oírlas y verlas, la intención es simple: presentaros tres cortos totalmente diferentes en temática, estética y estructura; tres historias de África, la que está dentro y la que está fuera. Si han logrado ser esferas o no, lo dejo a vuestro criterio.

“Abandon de Poste” (2011)

Con numerosos premios a sus espaldas, entre los que se encuentra el Premio al mejor cortometraje en el Festival de cine Panafricano de Cannes 2012 o el Gran Premio del Festival de Cine y Juventud de Meknés 2013, este corto dirigido por el marroquí Mohamed Bouhari es una historia sobre la lucha silenciosa entre un galerista blanco, el portero negro de su galería y una estatua africana de tamaño natural. Una reflexión sobre la diáspora, los orígenes, la rabia y el orgullo.

“The Blind Photographer” (2011)

Ganador al mejor corto sudafricano del 2011, “The Blind Photographer” es un cuento dirigido por Carl Houston McMillan sobre un fotógrafo hipster de Ciudad del Cabo que lleva cabo un proyecto fotográfico sobre los homeless de la ciudad. El corto no es complaciente y nos hace una pregunta a bocajarro: ¿realmente el arte promueve cambios sociales o simplemente se alimenta de miserias ajenas?

Mwansa the Great” (2010)

La directora de Zimbaue, Rungano Nyoni, toma la vía de la tradición y nos cuenta la historia de Mwansa, un niño de una aldea de Zimbabue con muchas aspiraciones de ser un héroe que tendrá que pasar algunas pruebas para demostrarlo. Un canto al mundo de la infancia, la imaginación y el juego.

 

Clara Núñez | Redactora de Radio Africa Magazine. Licenciada en Periodismo por la Universitat Autònoma de Barcelona y postgraduada en Estudios Africanos por el Centre d’Estudis Africans y la Universitat Pompeu Fabra. Sus ámbitos de interés son la música, el arte y la literatura. Curiosa incansable de África en concreto y del mundo en general.

 

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