Radio Africa – Barcelona | Publicado el 9 de marzo de 2016

Ser mujer no es ningún premio superior ni ninguna maravilla caída del cielo. Y si lo es, también ser hombre lo es. Y si lo es, también ser niña, niño lo es. Y si lo es, también ser gato, perro, vaca, caballo, árbol o planta lo es. Estar vivos lo es. Nuestro lema en Radio Africa es que para poder construir en positivo es importante crear mensajes positivos, que no pasivos, porque no es lo mismo. Por eso en celebración al Día Internacional de la Mujer decidimos entrevistar a tres mujeres afrodescendientes, españolas, que con su fuerza, su profesión y su creación generan cosas positivas, construyen y se dan a los demás; sin miedo, sin rabia, con amor.


Astrid Jones (actriz y cantante)

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 ¿Cómo influyen tus raíces/africanidad en tu trabajo?

Mis raíces forman parte de lo que soy y creo que cada uno tiene una forma personal de vivirlas. En mi caso, mis padres son ndowés de Guinea Ecuatorial, y yo quiero que esas raíces estén presentes en lo que expreso artísticamente. Tener ese punto de referencia me ayuda a descubrir quién soy y de qué estoy compuesta.

Soy un conjunto de culturas, influencias y realidades que conviven a veces en armonía, a veces en conflicto y que se manifiestan según la situación, con mayor o menor intensidad. Considero que tener estas características es algo muy valioso a la hora de poder conectar con el otro y saber en qué mundo vivimos.

Respecto a cómo influyen mis raíces en mi trabajo, que es artístico y por lo tanto basado en la comunicación y la transmisión de mensajes, siento que las raíces vienen a decir algo desde lo profundo de lo que uno es, por eso creo que estoy inmersa en un proceso de descubrir la conexión real que existe entre lo que ellas son y ofrecen, y cómo se manifiestan en mí para poder comunicarlas desde mi perspectiva y mis influencias, y eso requiere un tiempo. Ahora es cuando empiezan a asomar en lo que hago tanto musicalmente como en el terreno de la interpretación.

Me interesa mucho poder investigar en mis raíces como forma de expresión artística para comunicar cuánto nos parecemos todos a pesar de nuestras diferencias. Verte reflejado en algo o alguien que aparentemente es diferente a ti, es una gran verdad que hace falta visibilizar para entender quiénes somos frente al otro y quién es el otro frente a nosotros. Es ahí donde vemos que todos somos lo mismo.

¿Es importante para ti reflexionar sobre ello?

Es importante porque estoy apelando a algo que me pertenece y que está ahí, a veces oculto y otras veces manifestándose. Tratar de conectar con las raíces desde la distancia es una labor que requiere amor, voluntad y mucha comprensión, porque nacer y criarte en un país europeo, diferente al de tus padres, te sitúa en un contexto en el que desarrollar esas raíces se hace más complicado. Al no producirse de forma natural, ha de crearse y recrearse para poder vivirlo de cerca.

Para mí la reflexión es general, no sólo respecto a mi trabajo, si no como persona en este mundo y hacia todas las personas con las que tengo este punto en común. Lo que hacemos habla de cómo somos, y esa reflexión sobre cómo influyen en mi trabajo mis raíces o esa parte de africanidad heredada, viene a ser una parte más de lo que soy como persona y como artista, un mensaje más a compartir con otros.

Creo que la reflexión debe pasar por mirarnos y saber que estamos compuestos de muchas imágenes, ideas, influencias de diferentes sitios; heredadas, prestadas, adquiridas o a veces impuestas. A través de esa mirada sincera, y sabiendo dónde está el punto de partida que dan las raíces, podremos decir lo que somos más allá de las delimitaciones que dan las etiquetas, pero es importante que seamos nosotros mismos los que lo digamos, no que vengan otros a decir quiénes somos, para no ser boicoteados en el camino que decidamos recorrer. A veces soy ndowé, a veces madrileña, a veces de alguna parte de Estados Unidos, a veces de algún sitio más… Y todo en convivencia y expresándose de miles de formas diferentes, con mayor o menor intensidad, en un mismo cuerpo.

Respecto a la mujer, ¿de qué forma manifiestas tu feminidad con tu profesión?

Lo que uno expresa habla de lo que uno es. Soy mujer, pero no intento conscientemente remarcarlo en lo que hago, porque ya soy eso. No busco mi feminidad en lo que expreso, si no que me expreso como lo que soy y en ello podrá encontrarse todos los matices que me construyen, todos los colores que desprendo como persona, como mujer, negra, española, ndowé… Aún no me he visto en la necesidad o la responsabilidad de llevar a cabo algo únicamente desde la perspectiva de “la feminidad”. Pero el color de “mi feminidad”, con el carácter personal de mi esencia, vive en lo que hago porque soy una mujer, y eso determina mi forma de ver el mundo, de afrontarlo y de contarlo.

 

Vicenta Ndongo (actriz)

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¿Cómo influyen tus raíces/africanidad en tu trabajo?

Mi trabajo está interrelacionado con mi personalidad, quiero decir que es inevitable ir creciendo como persona y como actriz, y lo mismo me ha ocurrido con mis raíces.

Para empezar, mi físico ya está relacionado con mi africanidad, no es indivisible una cosa de la otra. A partir de ahí, eso influye en todo, y por supuesto en mi trabajo. Otra cosa es como cada uno interpreta y utiliza la suerte (ya que para mí lo es) de tener unas raíces que vienen de un continente tan rico como África. No quiero tampoco decir con ello que sea mejor o peor venir de algún otro lugar. Para mí es lo que es, y lo he vivido, dependiendo del momento, de diferentes maneras.

Hoy día, después de un profundo viaje conmigo misma, para averiguar qué significaba para mí tener raíces tan diferentes a las del lugar en el que nací, sólo puedo decir que ha sido enriquecedor en mi carrera y que me ha ayudado a ser consciente de que mi parte africana es una parte importante en mi vida. ¿Hace falta hablar de ello? Pues en mi caso, ya no. Lo hice en el pasado, de hecho creé un espectáculo que se llamaba “La Pata Negra”, en el que hablaba de mi identidad, ya que soy mitad española mitad guineana. Pero hoy en día creo que todo forma parte de mí; la personalidad, el trabajo y las raíces, ¡por supuesto!

¿Es importante para ti reflexionar sobre ello?

Como decía antes, actualmente para mí es más importante reflexionar sobre mi misma como un todo, más allá de lo que piensen los demás. Creo que es importante para todo ser humano. Que tenga una nacionalidad distinta es algo que ya no forma parte en mi línea de pensamiento, no reflexiono al respecto. En todo caso, trabajo para que cualquier reflexión sea una aportación, no un problema en mi vida.

Respecto a la mujer, ¿de qué forma manifiestas tu feminidad con tu profesión?

En mi profesión, la feminidad es algo imposible de no manifestar, ya que todos los papeles que las actrices interpretamos están muy por debajo del de los hombres. La lucha constante de este problema es ya intrínseco en la sociedad, no sólo de nuestra profesión. Para mí la manera de manifestar este tipo de discriminación es intentando generar espacios creativos alternativos, con autoras y directoras, espectáculos en los que podamos tener nuestra propia manera de expresarnos. Qué mejor que nosotras mismas para representarnos. No es fácil encontrar buenos textos en los que nosotras tengamos la voz, al igual que no es fácil encontrar en teatros montajes dirigidos, en su mayoría, por mujeres… De hecho apenas se conocen. Hay un montón de mujeres trabajando en este momento, dentro de mi profesión, de manera independiente (o sea fuera de los circuitos establecidos), para que hayan artistas de todas las disciplinas trabajando dentro de estos poderes fácticos que no nos dejan espacio, o por decirlo de otra forma, que apenas dejan cabida para las mujeres.

Por dar un ejemplo, últimamente he trabajado con un proyecto que se llama: 365 Women a Year. Es un proyecto de Dramaturgia Internacional que involucra a más de 500 autoras teatrales que se han registrado para escribir obras sobre mujeres extraordinarias, tanto de la historia presente como de la pasada. Este proyecto tiene como objetivo principal que se incluya cada vez más a las mujeres en la conciencia social, en el tejido histórico y en la escena contemporánea dando un importante paso hacia la solución al problema de la injusticia histórica de género. La historia está contada desde el punto de vista masculino y a través de los logros de los hombres, pero eso evidencia un vacío incomprensible desde el siglo XXI. Este proyecto internacional ayuda a cubrirlo desde la escena.

El proyecto también pretende promover a las dramaturgas, autoras y actrices de todo el mundo, iniciando un movimiento contra otra gran injusticia de género, la presente en la programación escénica mundial. Se pretende que sea un proyecto anual, éste 2016 es el tercero. Es necesario abrir la brecha de género en los escenarios. Yo dirigí uno de los textos que escribió Yolanda Dorado, una excelente autora que ha trabajado desde los ochenta hasta hoy a nivel internacional. Tuve la suerte de presentarlo en Madrid en la Sala Berlanga con el apoyo de la asociación AISGE, que vela por los intereses de los profesionales de nuestro gremio. Gracias a instituciones como esta se puede llevar a cabo estas propuestas tan necesarias para poder seguir investigando y trabajando en ello.

El 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer, por este motivo estoy colaborando con un grupo de mujeres artistas que l’Ajuntament de l’Ada Colau ha querido reunir en ese día. La voz de muchos colectivos femeninos tendrán lugar en un día tan especial como el día de la mujer trabajadora. Ojalá no fuera sólo un día en el que la voz de las mujeres resonara en concordancia con el resto de voces de esta sociedad.

Lucía Asué Mbomío Rubio (periodista)

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¿Cómo influyen tus raíces/africanidad en tu trabajo?

Depende del trabajo y de la mirada del jefe o jefa. En algunos sitios he sido simplemente Lucía y en otros ha habido momentos de instrumentalización (aunque nunca reconocida) para que se viera “variedad” o para ser “modernos/as” (entrecomillas porque no estoy de acuerdo con el hecho de que se vea moderno tener a una persona negra en el plantel, debería ser algo natural).

He trabajado en ONG y en inmigración, y creo que ahí era muy positivo para las personas que venían al centro ya que, de manera automática, se sentían cómodos conmigo porque intuían que yo podía entender a la perfección su situación, que podía sentirla. Y no se equivocaban: mi padre llegó a España hace más de cinco décadas y yo existo porque él hizo ese viaje (aunque él naciera en un territorio que, por aquel entonces, fuera español) y porque aquí conoció a mi madre. Eso no significa que si no eres afrodescendiente no puedas empatizar, desde luego, pero yo soy la segunda parte del camino que muchos iniciaron. No lo vivo sólo en mi trabajo, sino en el resto de aspectos de mi vida, también en mi hogar y en mi sangre.

Desde hace diez años trabajo en televisión, delante y detrás de las cámaras. Mi profesión me ha permitido viajar mucho y sentirme en casa en lugares que no lo son, sólo por el hecho de que nunca me han preguntado de dónde soy. Además, he tenido la oportunidad de visitar sitios acerca de los cuales había leído y en los que, de lo contrario, jamás hubiera podido estar, o al menos no en todos, como Haití, la isla senegalesa de Gorée, Salvador de Bahía, Nueva Orleans o San Basilio de Palenque. Se trata de lugares importantes para la diáspora en los que he podido conocer a gente que me ha enriquecido muchísimo.

También ha provocado que el espectro étnico se amplíe (aunque sólo sea un poco) en los medios y poder analizarlos desde dentro. Por otro lado, he interiorizado que salir en la tele supone cierta responsabilidad (o no, eso depende de la persona, claro está y es igualmente respetable) y, en esa línea, he procurado ser fiel a lo que soy. Por poner un ejemplo, siempre he llevado mi pelo natural y si me han hecho preguntas incómodas concernientes a etnia, identidad y/o racismo, he procurado no eludirlas aunque eso pudiera marcarme de forma negativa para algunos contratantes o para ciertos públicos.

¿Es importante para ti reflexionar sobre ello?

Yo tuve un proceso de toma de conciencia de mi negritud al vivir en Portugal y encontrar que, a diferencia de lo que me pasaba en Madrid, un alto porcentaje de mis compañeros/as eran de origen africano. Al conectar, al entenderlos, me reinterpreté no sólo hacia dentro, que en ese aspecto siempre lo había tenido bastante claro, sino también hacia afuera, o sea, entendí lo que yo podía ser para los demás. Desde entonces, no es que sea importante, es que no puedo evitarlo, pero no únicamente en el entorno laboral sino en cualquier otro.

Respecto a la mujer, ¿de qué forma manifiestas tu feminidad con tu profesión?

Es una cuestión de representatividad, como ser negra. Aparecer haciendo determinadas cosas en televisión puede servir para revertir estereotipos o, si no para revertirlos, sí para visibilizar otros modelos: hago exactamente lo mismo, me meto en los mismos lugares y entrevisto a la misma gente que mis compañeros varones. Y eso es algo que, gracias a la amplificación del medio, puede ver mucha gente.

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